martes, 25 de febrero de 2014

ARCO FEELINGS




Ir un día a ARCO, para una persona creativa o un artista, es un ejercicio para ponerse al día, disfrutar, observar y a la vez saturarse mentalmente.

Así me planté al sol en el exterior del recinto ferial con mucho poderío para empezar la jornada. Porque al final de la misma todos acabamos agotados de tanto paseo entre galería y galería. De todo un poco pero con mucho amor por el arte.

Lo que está claro es que en mis gustos siempre prima y, sin quererlo, la combinación de los tres colores que me representan desde hace años en sus diferentes gamas y saturaciones. Y me he dado cuenta de esto después de ver la selección de imágenes que he tomado con mi cámara durante la feria.


Cómo lo haría yo si lo expusiese... Esto cae en el cliché de siempre... Esto me sorprende y me fascina... Son algunos de los pensamientos que giran por tu cabeza mientras piensas lo excesivo del precio de la entrada para cualquier persona de clase media y lo lejos que está del centro de la ciudad. Elementos que provocan un claro alejamiento del arte respecto del espectador. No nos engañemos, a cualquiera le gustaría exponer allí. Es un síntoma de pertenecer al mercado y a lo que ocurre pero no deja de ser cierto tampoco que el arte contemporáneo se ha convertido en un ejercicio de ausentismo civil. Si, había mucha gente el último día, pero el discurso de la gente siempre es el mismo: ir a ver gente rara y decir no entiendo nada. Muchos expertos opinan que no todo el mundo puede tener el ojo educado y que ver una obra de arte es un ejercicio de experiencia visual, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero al mismo tiempo el arte que realmente se ha hecho universal es el que ha llegado a gente de toda condición. Y la cuestión es que en muchos de los casos no está hecho para no ser del pueblo si no que la manera de contarlo y presentarlo se aleja de él. El artista cuando crea puede pensar o en su publico o no importarle exactamente nada. Esto no hace mejor o peor su obra. Para mi la autenticidad está en la necesidad visceral de crear. Luego ya vendrá lo demás, porque está claro que hay que vivir de algo.

   
    Escultura de Jiri Geller



   
     Espejo de neón de Ettore Sottass


Este año me ha sorprendido ver que había muchas menos videoinstalaciones que en anteriores ocasiones, algo que eché de menos. Sin duda el sector más comercial ha apostado poco por piezas más innovadoras, cayendo muchas veces en los manidos clichés que aúnan política y arte. Por lo demás, me han gustado muchas de las propuestas de artistas jóvenes y de un gran grupo de autores cuyas galerías han apostado por obras realizadas durante los 90.

Después de estas reflexiones solo me queda comentar que, como siempre, me he pasado por allí y lo quiero contar por aquí a mi manera, contando a veces en primera persona las cosas que he visto o mostrando algunos de los instantes o fragmentos de cuadros, fotos, esculturas, grabados o vídeos que me han enganchado. Un "hazme la foto delante de este cuadro que me gusta" sin intención de documentar sino más bien de hablar de lo que me gusta a través de las imágenes.



Escultura de Jaume Plensa


      Con la obra de Secundino Hernández

    Pinturas de Carlos Arnaiz




    Precioso grabado de Ville Anderson





 
    Doda Voridis, retrato en serigrafía de Andy Warhol (1977).







    Retratos de Eva Lootz

    Obra de Riiko Sakkinen


    Fotografía de Robert Mapplethorpe










    Pintura de  Chechu Álava










    Un fantástico retrato con Pos it de Elina Brotherus (La main. 1999)